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3. ¿Qué es la ansiedad?
Se trata de un mecanismo de adaptación que tiene el cuerpo, y que ayuda a enfrentar las exigencias de la vida. Su finalidad primera es la de preparar el organismo para la acción. Por lo tanto, a priori, no tiene por qué ser perjudicial para la salud del individuo.
Pero si este estado de ansiedad es continuo e intenso, puede convertirse en perjudicial. Y es por ello que se hace importante aprender a controlar dicha ansiedad.
La ansiedad, de por sí, suele producir un sentimiento de inseguridad, que puede afectar a cinco niveles:
1. En forma de síntomas físicos: Palpitaciones, sequedad de boca, náuseas, vómitos, tics nerviosos, temblor de manos o de pies.
2. En forma de síntomas psíquicos: Inseguridad, inquietud, desasosiego.
3. Como alteraciones en nuestra conducta: Nos puede bloquear afectivamente o ponernos en alerta, por ejemplo.
4. En forma de alteraciones cognitivas: Podemos tener pensamientos preocupantes, más o menos ilógicos, trastornos en la memoria o en la capacidad de concentración.
5. A la hora de realizar nuestra función social: Puede bloquearnos a la hora de llevar a cabo la tarea que solemos desempeñar habitualmente, o dificulta el hecho de iniciar una conversación o expresar nuestras opiniones, con lo que la persona tiende a intentar pasar desapercibida.
Y todo esto tiene como consecuencias:
1. La sensación, por parte de la persona, de perder el control.
2. El individuo puede sufrir un bloqueo a la hora de llevar a cabo sus estrategias adecuadas para afrontar los problemas. Esto puede degenerar en la aparición de síntomas de tipo depresivo, sensación de desconfianza en el entorno y en sus capacidades, que hacen que renuncie a intentar controlar situaciones que, por otro lado, siempre han sido capaces de controlar.
3. Los individuos en cuestión se pueden enfrentar a aquello que les generó ansiedad de dos formas diferentes:
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4. A nivel psicológico, los individuos, ante el caos que se genera en su mundo con la aparición de la ansiedad, intentan recomponer cada vez de forma más minuciosa su mundo, con lo que aún se genera más ansiedad.
5. Las emociones, cuando estamos sometidos a estrés, también pueden exagerarse. Se percibe una visión deformada de los hechos; cosa que comporta un enorme grado de subjetividad en el comportamiento.
6. En todo este entramado, y como consecuencia de él, es fácil entender que baje de manera significativa la autoestima, y se desarrolle de forma intensa el miedo al fracaso.